Jacqueline. La liberté

Jacqueline, de 85 años, ha vivido una vida marcada por el riesgo, la disciplina y la libertad: fue piloto acrobática durante décadas, guionista publicitaria, pintora aficionada y además viajaba sola en una época en la que era impensable para una mujer. Cuando decide solicitar la muerte asistida, no lo hace desde la urgencia ni el sufrimiento extremo, sino desde la lucidez y la convicción. Para ella, morir es una elección coherente con la manera en que ha vivido.

Rosalía es su cuidadora, actriz, que como el 98% de sus colegas de profesión no puede vivir de su oficio, acompaña a Jacqueline en su día a día. Movida por la necesidad de comprender y de dar sentido a esa experiencia, le propone realizar un documental que retrate el proceso desde la solicitud de la eutanasia hasta el día de la muerte. Jacqueline acepta pensando en que pudiera servir más adelante para otras personas en su misma situación, que quisieran luchar por morir con dignidad.

Rosalía Omil and Jacqueline Cuendet
Jacqueline and Rosalía
Jacqueline
Jacqueline
Rosalía and Jacqueline dance Ballet
Jacqueline

Rosalía Omil - Directora

Rosalía Omil (Madrid) es actriz y directora, formada en interpretación, asistencia de dirección y técnica de realización. Su trayectoria se ha desarrollado a ambos lados de la cámara, aunque es en la interpretación donde ha construido una carrera sólida y versátil, con un fuerte vínculo con el teatro.
En audiovisual ha protagonizado el largometraje Intérprete vital, de Óscar Sánchez Vaquero, y acaba de terminar el rodaje de Dante, la que ha sido su segunda colaboración con el director Hugo Ruíz después de Una noche con Adela, además de haber participado en las series Vestidas de azul (ATRESplayer) y Tierra de mujeres (Apple TV).

En escena ha trabajado en montajes de texto clásico y contemporáneo como Hay que matar a Treplev, Aquí ya no hay flores, La puerta de atrás o Las cosmicómicas, desarrollando un trabajo actoral basado en la presencia, la escucha y la relación directa con el espectador. Esta experiencia teatral atraviesa su manera de abordar el cine, especialmente en proyectos de carácter íntimo y relacional.Como directora, Rosalía Omil se interesa por relatos donde la experiencia humana prima sobre el artificio, como ya retrató en su cortometraje Carne o Papel, sobre la vida de una inmigrante cubana en Cataluña. Jacqueline. La liberté es su primer largometraje documental, una obra que nace de la cercanía, la escucha y la necesidad de acompañar una decisión vital desde el respeto y la sencillez formal.

Nota de Producción

Esta película no nace del deseo de explicar la eutanasia, sino de la necesidad de acompañar una experiencia concreta. Jacqueline no hablaba de la muerte como un drama, sino como una elección. El reto fue encontrar una forma cinematográfica que estuviera a la altura de esa serenidad, porque era obvio que cualquier dispositivo tradicional de rodaje rompería la objetividad por su evidente intrusismo.

Las dos GoPro que finalmente se utilizaron para capturar todo no fueron solo una solución técnica, sino ética: una cámara pequeña, no invasiva, que pudiera integrarse en la intimidad sin imponer una puesta en escena. La imagen no busca espectacularidad ni sensacionalismo; busca presencia y realidad, la forma más pura del cine documental. Filmar a Jacqueline no era registrar un final (el espectador es plenamente consciente del desenlace desde antes de ver la película), sino compartir un tiempo y un proceso. La cámara se convierte en testigo de una relación entre dos mujeres en momentos vitales muy distintos, unidas por una decisión que, una vez ejecutada, es irreversible. La película se fue construyendo desde la escucha, aceptando silencios, contradicciones y momentos de humor inesperado.“

Jacqueline. La liberté” no pretende ofrecer respuestas, pero sí una perspectiva en el estigmatizado debate de la eutanasia. Es una película que observa cómo la libertad, llevada hasta el final, puede desdramatizar la muerte y devolverle una dimensión humana.